También prometemos ser castos. Eso significa que rehusamos el derecho de formar relaciones o lazos exclusivos
con otras personas que podrían llevar al matrimonio. El voto de la castidad imposibilita las relaciones sexuales, la procreación, y el establecimiento de una familia tradicional.
Deseamos mostrarles a otros que libremente renunciamos a estos derechos con el fin de dedicarnos exclusivamente a Dios y al servicio de los demás. Hemos sido llamados a relaciones cariñosas
con otras personas pero sin cópula sexual. Finalmente, prometemos ser obedientes. Libremente renunciamos al
derecho de hacer lo que deseamos y de hacerlo cuando lo deseamos. Rehusamos nuestra independencia con el fin de llegar a ser personas interdependientes para que los demás nos ayuden siempre
a discernir la voluntad de Dios. Esto lo hacemos para mostrar que el hacer la voluntad de Dios es el llamado más importante de nuestras vidas.Nosotros, como Franciscanos,
hemos sido llamados a vivir en comunidad con hermanos que comparten este estilo de vida, es decir, hermanos que han hecho los mismos votos. Encontramos la fuerza para servirle a los demás
viviendo en comunidad. Naturalmente compartimos quiénes somos haciendo la voluntad de Dios. Una de la características de San Francisco y de los Franciscanos es su alegría y gozo y el
ser personas que conviven con los impotentes y humlides así como con los que son material y espiritualmente pobres. Nos sentimos en casa con ellos y se nos facilita el compartir con ellos
nuestro ser pobre, impotente, menor, y el no ser personas distinguidas. Nos llamamos hermanos menores, Frailes Menores, y así es que somos una Orden de Frailes Menores, O.F.M., la Orden de
Hermanos Menores. |